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 Irún

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Os recordamos que empezar vuestro Camino del Norte al otro lado del Río Bidasoa (Francia) y cruzar el Puente de Santiago que enlaza la localidad gala de Hendaya con Irún tiene su sentido. Supone un kilómetro más y otro para ir hasta Hendaya pero tiene su sentido por lo emotivo e histórico de cruzar una frontera.

La Asociación de Amigos de los Caminos de Santiago que tiene su sede en el número 2 de la calle Fueros os venderá la credencial si es vuestro deseo y os intentará orientar con vuestra peregrinación. También ofrecen una lista de albergues donde dormir en el Camino del Norte desde Irún a Santiago.

Como bien sabéis en Pilgrino nos afanamos en recomendar todo lo que puede hacer el Camino más placentero o interesante al peregrino. Muchas de estos consejos tienen que ver con la comida (restaurantes, bares, alimentos, tiendas donde comprarlos, etc). Y como quiera que estamos en la afamadísima, por aquello de su variada y exquisita gastronomía, Euskadi (País Vasco, Comunidad Autónoma Vasca, Euskal Herría, Vascogandas, Vasconia; al gusto) es de recibo como siempre que un Camino de Santiago se adentra en una región que expliquemos qué se puede comer y de qué manera hacerlo.

El estandarte de la cocina vasca es el pintxo, lo que ahora «fisnamente» se viene en denominar como comida en miniatura. Un modelo ya mundialmente conocido pero que todavía podría implantarse de forma sistemática en cualquier país del mismo modo que la comida italiana o japonesa. Ni que decir que hay multitud de pinchos, tan solo una consideración: lo de dejar los palillos encima de la barra para posteriormente hacerle saber al camarero los que te has comido es más una leyenda urbana que otra cosa. Todo es mucho más natural: como en cualquier establecimiento, el camarero y el cliente llevan cuenta de lo que se ha consumido y al final del «sufrido» paso por el bar se explica qué se ha comido y bebido, se apoquina convenientemente y a seguir el recorrido.

Ah, los pintxos frios se los «administra» uno mismo de la barra y los calientes se piden al camarero.

La lista de platos y alimentos en territorio vasco es extensísima. Algo nos dejaremos pero aquí va el listado:

Carnes: Si en un lugar de España hay afición a meterse un chuletón de ternera (si es de buey, desconfiar ya que será la conocida como «vaca vieja» salvo que el precio ronde los 80 euros el kilo) entre pecho y espalda es en Euskadi. Al igual que en el resto del Norte, el tamaño de las piezas suele ser descomunal y es habitual zamparse una chuleta de un kilo de peso (hueso incluido) con su correspondiente guarnición de patatas y pimientos verdes. En general predomina el ganado bovino en las cartas de los restaurantes vascos.

Pescados: todos los que queráis y más. Desde algunos humildes pescados azules de temporada como el chicharro, la sardina (normalmente no de la costa vasca) o anchoa (tras una histórica veda, ahora se encuentra fácilmente en los meses de primavera y verano), a las consabidas merluzas de anzuelo (muy habitual en salsa verde), lubinas, doradas, rodaballos y demás pescados blancos de exquisita textura y gran aceptación tanto a la plancha como al horno. Uno de los clásicos de la cocina vasca (no solo) son los chipirones en su tinta, normalmente acompañados de arroz blanco.

Consideración propia merece dos pescados, muy ligados a la gastronomía vasca: el bonito cuya temporada se extiende ya a casi medio año (los meses más cálidos) aunque no siempre de origen cantábrico y que se puede presentar con tomate, a la plancha, encebollado, en albóndigas, en marmitako (guisado con patatas) … no hay pescado que presente tantas opciones y sea tan fácil de preparar (una generosa rueda de bonito previamente macerada y a la plancha nos sirve para comer o cenar a dos personas. Es fácil de preparar y de los pescados frescos más asequibles en una carta de restaurante). Nuestro otro ojito derecho en forma de pez es el bacalao (en salazón). Convenientemente desalado también permite numerosísimas elaboraciones ( al club ranero, a la vizcaína) pero nos parece sublime al pilpil con un aceite de oliva apropiado.

Por supuesto que también podemos encontrar todo tipo de mariscos propios del Cantábrico (percebes, nécoras, centollos, conocidos habitualmente por su nombre en euskera; txangurro, bueyes de mar) aunque no al nivel de Galicia o Asturias (sobre todo de precio).

Las verduras son otro de los puntos fuertes de la gastronomía vasca y a veces no suficientemente valoradas. El pimiento verde de Gernika o los tomates, lechugas, calabacines o pepinos cultivados en algunos caseríos son de lo mejorcito que se puede encontrar, al igual que ciertas legumbres como las alubias de Gernika o Tolosa (acompañadas de todos sus sacramentos, es decir bien de tocino, chorizo, morcilla, costilla). Por influencia de las cercanas Navarra y La Rioja es relativamente fácil encontrar verduras propias de la ribera del Ebro en algunos mercados. En general hay mucha afición a «lo verde» en nuestra querida Euskadi.

De entre los postres nos quedamos con la quajada (mamia), la goxua (bizcocho con nata), el queso de Idiazabal acompañado de membrillo, la intxaursalsa (unas natillas más espesas y con nueces), el pastel vasco o las tejas y cigarrillos de Tolosa.

En las pastelerías vizcaínas y guipuzcoanas es fácil encontrar delicias como la pantxineta en estas últimas o en Bizkaia el pastel de arroz (que no lleva nada de ese cereal), la carolina (a base de merengue) o las txirloras (virutas de chocolate espolvoreadas de granos de avellana).

De entre los vinos, el txakolí es el único y muy apreciado blanco que se produce en Gipuzkoa y Bizkaia. Por supuesto tenemos La Rioja alavesa y no alavesa a una hora o menos del tramo vasco del Camino del Norte.

Mención aparte merecen las sidrerías en la comarca productora en Gipuzkoa (Usurbil, Astigarraga y Hernani) de esta muy saludable y exquisita bebida. También las hay en otras provincias y comarcas pero las auténticas y genuinas son las de estas tres localidades. Es muy recomendable acudir a ellas desde mediados-finales de enero cuando la sidra ya está lista y comienza la temporada hasta abril aproximadamente cuando ya hay que embotellarla o refrigerarla. El ambiente festivo que se crea en las sidrerías entre visitantes de multitud de orígenes (mucho francés y madrileño) merece mucho la pena. El menú ronda los 30 euros y está compuesto de tortilla de bacalao, chuleta a la brasa y queso de Idiazabal con membrillo y nueces.

En los últimos años se ha instalado una fabulosa costumbre en los bares de pueblos y algunos barrios de ciudades vascos que es el conocido como «pintxo-pote». Tan sencillo como que te hacen un precio especial por ciertas consumiciones (normalmente vino y zurito que es el equivalente al corto de cerveza en otros territorios y ciertos pinchos). Es un planazo porque baja sustancialmente el precio y basta con enterarse de qué día es en nuestro destino. Atentos porque normalmente es solo por las tardes.

Y hasta aquí la sección «donde comer» y «y qué comer» en el País Vasco durante nuestro Camino del Norte.

Una última consideración global, no solo referida a bares y restaurantes. Los precios en Gipuzkoa y Bizkaia son los que son. Al nivel de Barcelona o Madrid . El vasco tiene un alto poder adquisitivo y los turistas que visitan ambas provincias parecido, así que habrá que mentalizarse. Es tan sencillo como que un local en el centro de Ponferrada vale x y en Irún (de parecida población) vale 4 o 5 veces más.

Junto a la calle Jaizkibel podéis aparecer con relativa facilidad en un bonito parking de calle y gratuito si habéis llegado en coche hasta Irún con idea de recuperarlo al terminar vuestro Camino.